• Jan 09, 16
  • mariadosel
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Hace un año que José entró en la tienda, asomó la cabeza y preguntó la talla del vestido rojo de terciopelo, - nueve meses,  miró a su bebé y con cierta decepción dijo 
-Demasiado grande, que pena, yo lo quiero para mi hija, volveré.
He de reconocer que me sentí muy halagada, nadie había mirado una pieza con tanta gusto y guardé el vestido en el armario sin mostrarlo a nadie más, esperando.
José  cumplió su palabra y volvió un año más tarde para comprar el vestido, pero Daniela había crecido tanto que esta vez le quedaba pequeño, tuvimos que hacer uno a su medida, trabajamos contra reloj para rematarlo a tiempo.
Lo conseguimos! Daniela cambió de año con su vestido de princesa y nosotros no podemos dejar de sonreir recordando la expresiva cara de su papaiño.